Soy del Cadiz CF

(1-0) El líder es mortal

Le tocaba visitar a los amarillos, otro de sus campos malditos, Lucena, el cual, el destino quiso que continúe siéndolo uno más, y es que si bien, aguantaron los de Agné estoicamente casi todo el partido el resultado de empate, a pesar de ir con un jugador menos desde las postrimerías del primer tiempo, todo ese trabajo se difuminó en el 91 cuando los Lucentinos se adelantaran en el marcador y dejaran los tres puntos en su casillero.

Sorprendía el técnico cadista con cambios en el titular, daba descanso a Nafti, que pasó por un proceso gripal durante la semana, para dar entrada a Fall en la medular, además de cambios en la disposición sobre el terreno de juego, dejando a Villar como único delantero precedido de Perico en la media punta y echando a Kike López a la banda.

Comenzaban bien plantados en el campo los amarillos, que durante los primeros compases de éste, dominaron el balón y por tanto el encuentro, pero escaseando la profundidad que habían mostrado en jornadas anteriores y sufriendo en exceso en los balones colgados por los lucentinos al área los cuales, hacían bastante daño en la zaga cadista. La afición local lo protestaba todo, y fue en el 37 cuando Ceballos se contagió de dicho ambiente y cometió una falta que supondría su segunda amarilla y por tanto su expulsión, dejando paso al debut de Dalmau en las filas amarillas en sustitución de un desconocido Kike Márquez. Con esta situación, uno menos, y el empate aún en el marcador, se marchaban ambos equipos a la caseta.

El segundo tiempo, y como era de prever, comenzó con el acoso local a la meta de Alejandro, con gran cantidad de balones colgados al área, con la idea de aprovechar la superioridad numérica. Los de Agné aguantaban como podía los embistes Lucentinos, no quedaba otra que aguantar e intentar cogerlos en alguna contra. Movía ficha Agné que daba entrada a Nafti por Fall, con la idea de controlar más el centro del campo y posteriormente a Jorge Luque por Perico.

Pero los pupilos de Falete seguían dando arreones y los cadistas achicando como podían, pero fue en el descuento, cuando uno de esos tantos balones al área, era aprovechado por Coco que asestó un cabezazo mortal de necesidad que daba los tres puntos a los locales y dejando a los amarillos sin ese punto tan luchado durante todo el partido.

Vuelta a la realidad de los cadistas, a la realidad de la segunda B, donde campos como éste se convierten en un auténtico infierno, donde la afición local presiona y donde, esperemos, no tengamos que volver al menos, en esta categoría.

 

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