Soy del Cadiz CF

Lamentable imagen

(2-1) El Cádiz CF vuelve sin puntos de su segundo desplazamiento consecutivo. La Balona se hace merecedora de los tres puntos gracias a los goles de Stoichkov y Juampe. La decepción en la hinchada cadista se hizo notar al término del encuentro cuando varios aficionados increparon al autobús amarillo.

Sólo dos partidos lejos de Carranza han bastado para mirar a la clasificación hacia abajo y no hacia arriba. El equipo veterano, con solvencia, el de nombres que suenan a primera o a segunda división ha vuelto a hacer el ridículo cuando menos derecho tenía. Cuando una afición se volvía a movilizar en masa para arroparlo. Después de cuatro victorias consecutivas que hacían creer a los suyos en un final de temporada ilusionante, los hombres de Claudio volverán a Carranza habiendo perdido una posición en la tabla clasificatoria y despidiéndose de la lucha por el primer puesto.

Tras el bochornoso espectáculo de la ciudad deportiva Luis del Sol, el Cádiz se presentaba en la Línea, una vez más con la vitola de favorito, que le acompaña por casi cualquier campo de Segunda B. Pero a este Cádiz, más de nombres que suenan a otra época que de juego, le pinta la cara cualquiera.

Este Dr Jeckyll y Mr Hyde vestido de amarillo ya no ilusiona a nadie e incluso empieza a enfadar a una afición que se fue de la Línea abochornada por el espectáculo y la falta de actitud de sus jugadores. Porque hasta para perder hay que tener oficio y saber estar, cualidades que parecen olvidadas por este plantel de veteranos sin ilusión.

Cómo si de un guión cinematográfico que ya nos suena a todos comenzó el partido en tierras linenses. Otro campo propicio. Un ambiente exquisito para lo que merecen. Y el equipo que salía con aparente buena predisposición y pujante en sus acciones. La adaptación al césped artificial parecía costosa con el bote del balón irregular y un sin fin de resbalones.

En defensa Claudio optó por cambiar a Pávez por Andrés Sánchez y a Servando por Aridane. Y por otro lado entró Jandro por Abel Gómez. Nana acompañaba a David Sánchez como escudero en la medular y Plá y Güiza ocupaban la punta de lanza.

El juego comenzaba como se esperaba. El balón era del Cádiz que dominaba el encuentro mientras los locales aguantaban bien cerrados y salían con rapidez por medio de Juanpe.

Un guión de sobra conocido esta temporada que se cumplió con el gol de Güiza de un derechazo raso y cruzado que puso por delante al equipo visitante. Todo parecía encarrilado cómo en la ciudad deportiva del Betis.

Pero esta vez la historia sólo duró 3 minutos. El tiempo en que Stoichkov puso el empate en el marcador en un balón que cruzó de lado a lado para que remachase el delantero linense a placer.

Las armas de la Balona resultaban suficientes para doblegar a un Cádiz que no supo reponerse.

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Más de 800 aficionados cadistas acompañaron al equipo (Fotos: La Voz Digital)

Tras la reanudación más de lo mismo. El empuje de los albinegros durante los primeros minutos obligaron al Cádiz a recular y despejar balones como si de un equipo de barrida se tratara. Diez minutos tardó en sacudirse el dominio y rondar el área rival. Cómo una semana atrás el Cádiz de la veteranía y la experiencia desapareció con un único tiro a puerta firmado por Alvaro que despejó el guardameta rival a córner. De ahí al final vergüenza y deseperación para la hinchada cadista. Una Balona crecida por el demérito ajeno y el empuje propio, asfixiaba al Cádiz más por corazón que por cabeza, que una vez más se dejaba remontar un partido que parecía controlado.

Stoichkov se marchaba de varios rivales y servía por la izquierda a Javi Gallardo que puso el balón al segundo palo donde Juampe ponía la rúbrica a un gran partido con una sensacional volea que adelantaba a su equipo.

Todavía quedaban veinte minutos pero el Cádiz ya ni patalea. Es un equipo sin alma, sin reacción. Un equipo que durante cuatro partidos nos engañó a todos con un juego a veces hasta excelente, para caer ahora en la más absoluta apatía. Veinte minutos que sólo sirvieron para sentir que el 3-1 estaba mucho más cerca que el empate y que con este equipo no vamos a ninguna parte.

Se puede perder. En el deporte se debe contar con la derrota como una posibilidad lógica entre dos fuerzas que disputan la victoria. La diferencia está en el cómo. Y la forma de perder dice mucho. Desgraciadamente estas derrotas tienen un mensaje claro. Así nos quedaremos un año más en el pozo.

 

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